Una nutrición durante el embarazo favorece el crecimiento fetal, disminuye los riesgos de retardo del crecimiento y desarrollo neonatal y evita la aparición de enfermedades crónicas en la niñez. En la madre, un correcto aporte de nutrientes a lo largo de la gestación favorece la lactancia y permite un satisfactorio estado nutricional durante los intervalos intergenésicos.
El costo metabólico del embarazo se ha estimado en aproximadamente 70000 a 80000 Kcal; estos datos provienen de mediciones en mujeres europeas, bien nutridas y con una adecuada ganancia de peso. La cuota extra de energía que requieren las gestantes durante el segundo y tercer trimestre es aproximadamente 300 Kcal/día.
Debido a la gran variabilidad que presenta la estimación de las necesidades energéticas durante el embarazo, a los fines prácticos, si la embarazada mantiene una ganancia de peso dentro de los rangos aceptados y su alimentación es variada puede considerarse que su ingesta energética resulta adecuada a sus requerimientos.
Aún en mujeres con sobrepeso, es importante no restringir el aporte calórico ya que un régimen de alimentación hipocalórico durante el embarazo condiciona una mayor susceptibilidad a la cetosis.
