Fibra dietética, proteínas, grasas y alcohol en la dieta de un diabético

La fibra dietética enlentece el vaciamiento gástrico y la absorción de hidratos de carbono y grasas, reduciendo la glucemia posprandial y el nivel plasmático de lípidos; además, mejoran la función intestinal y contribuyen a la saciedad. La cantidad recomendada es de unos 25-30 g/día.
Se aconsejará la ingesta de un plato de verdura al día, la fruta con piel (bien lavada), legumbres y cereales integrales.
La inclusión de productos como el guar y la pectina aumentan el coste del tratamiento, tienen mala palatibilidad y no se ha demostrado a largo plazo su efectividad.
Las proteínas no aportarán más del 15% del total de calorías diarias (60-120 g/día), porcentaje muy inferior al contenido de las dietas del mundo occidental. Las necesidades del adulto son de: 0,8-1 g/kg/día y en la gestante 1,5-2,5 g/kg/día. En caso de nefropatía se reducirán a 0,6 g/kg/día.
Se limitarán en lo posible las de origen animal por su mayor contenido en grasas saturadas y se recomendará el consumo de proteínas vegetales (cereales, legumbres).
Las grasas aportarán el 30% del total de calorías diarias y se reducirá el colesterol a menos de 300 mg/día. Es importante la reducción del consumo total de lípidos, ya que se ha demostrado una relación entre las dietas ricas en grasas y el aumento de las lipoproteínas LDL; pero también se deberá vigilar la calidad de los lípidos. Deben reducirse los alimentos ricos en ácidos grasos saturados (animales), sustituyéndolos por alimentos ricos en insaturados (pescado y vegetales). En la práctica, esto comportará principalmente la sustitución de la mantequilla por aceite (en especial de oliva), el consejo de ingerir lácteos descremados, evitar las natas y las cremas y los productos del cerdo. Se aconsejará aumentar el consumo de pescado.
El consumo moderado de alcohol (< 30 g/día) durante la comida no es desaconsejable. Sin embargo, hay que tener en cuenta con respecto al alcohol: su alto contenido calórico (7 kcal/g) y el aporte de hidratos de carbono de algunas bebidas, en especial la cerveza sin alcohol. Sin embargo, puede favorecer la aparición de hipoglucemias al inhibir la glucogénesis hepática. El efecto hipoglucemiante es mayor en los pacientes tratados con SU, con las que puede provocar, además, un efecto antabús.
Se deberá prohibir en presencia de neuropatía e hipertrigliceridemia.

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