La alimentación del lactante con leche de mujer supone mejor regulación metabólica, mayor protección inmunológica, y menor riesgo de sensibilidad alérgica, morbilidad infecciosa y muerte súbita y probablemente un mejor desarrollo emocional e intelectual, así como una menor incidencia de algunas enfermedades a medio y largo plazo, tales como la diabetes mellitus, la enfermedad de Crohn, la obesidad o la enfermedad cardiovascular.
Las contraindicaciones absolutas de la lactancia materna (algunas enfermedades, uso de drogas o fármacos) son muy limitadas. Por el contrario, los beneficios son bien manifiestos; por lo tanto, la promoción de la lactancia materna continúa siendo una prioridad pediátrica.
Los diez pasos hacia una feliz lactancia natural publicados recientemente por la OMS junto con la importancia de la educación y una correcta información en la consulta prenatal, sobre todo si en ella participa el pediatra, así como en la escuela serían los instrumentos adecuados para facilitar la promoción de la lactancia materna. Además, debe estimularse a la industria de la alimentación para que continúe investigando en el desarrollo de fórmulas cuya composición cualitativa y cuantitativa se aproxime lo más posible a la de la leche de mujer.


