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Regulación del apetito y la ingesta de alimentos

La ingesta calórica se halla influida por distintos sistemas complejos de retroalimentación que relacionan el sistema nervioso central con el sistema digestivo y los sistemas de gasto y depósito energéticos (grasas y glucógeno) del organismo.
El apetito está regulado desde los centros del hambre y la saciedad ubicados en el hipotálamo. Éstos a su vez están sometidos a influencias de diverso origen: corticales, hormonales, péptidos gastrointestinales y otras aún no bien conocidas.
El centro de la saciedad es estimulado por hormonas gastrointestinales (colecistocinina, glucagon-like-peptide, enterostatina, bombesina) liberadas al torrente sanguíneo en respuesta a cada ingesta. Éste es un sistema de limitación de la ingesta de acción relativamente rápido y de corta duración.
A largo plazo, la liberación de corticotropina (CRH), en respuesta a estímulos corticales, y de leptina, una nueva hormona que actúa también sobre el centro de la saciedad inhibiendo el apetito con carácter más prolongado.
Se atribuye a la leptina (del griego leptos = delgado) un importante papel homostático, de regulación del apetito en función de la cantidad de grasa corporal. Producida exclusivamente en el tejido graso, ejerce su acción, simultáneamente, en los núcleos hipotalámicos del hambre y de la saciedad: inhibiendo la secreción del neuropétido Y y estimulando la de CRH. Sin embargo, en la obesidad humana, al contrario de lo que ocurre en modelos animales, se han constatado unos elevados niveles de leptina, sugiriendo la posible existencia de una resistencia a esta nueva hormona.

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